Reservas

Reservas online para tu negocio: plataformas, herramientas o tu web

Actualizada el · 14 min de lectura · Alejandro Muñoz, AMG Design

Un cliente que puede reservar a las once de la noche desde el sofá no tiene que esperar a que abras para llamarte. Las reservas online quitan llamadas, ordenan la agenda y, bien montadas, reducen los clientes que no se presentan. Hay tres formas de tenerlas: una plataforma con escaparate propio, una herramienta de reservas que conectas a tu web o un sistema integrado en tu propia web. Esta guía compara las tres por coste, comisiones y por quién se queda los datos de tus clientes, y explica qué tienes que informar y cumplir.

Antes de elegir: qué tipo de reserva necesitas

No todas las reservas son iguales, y la herramienta que sirve para una no sirve para otra. Antes de comparar precios, define cómo funciona tu agenda:

  • Mesas o plazas: un restaurante reserva capacidad por franja horaria, no a una persona concreta. Necesita gestionar mesas, turnos y número de comensales.
  • Citas con un profesional: peluquería, fisioterapia, estética, dentista. Cada servicio tiene una duración y cada profesional su agenda.
  • Plazas en una sesión: una clase de yoga, un taller de cerámica, una visita guiada. Hay un aforo y una fecha fija.
  • Citas de servicio: un taller mecánico o un técnico a domicilio. La duración real depende del trabajo y a menudo hace falta un presupuesto antes.

Si tu agenda depende de algo que el cliente no puede ver desde fuera —el estado de un coche, la duración real de un tratamiento—, puede que te sirva más una «solicitud de cita» que confirmas tú que una reserva automática.

Opción 1: plataformas con escaparate propio

Son aplicaciones donde el cliente busca un negocio y reserva. Su valor es la visibilidad: tienen millones de usuarios buscando dónde comer o dónde cortarse el pelo. Casi todas incluyen además un programa de gestión para el negocio (agenda, fichas, cobros). Su coste suele combinar una suscripción mensual y una comisión ligada a los clientes que te traen.

Los precios siguientes son los publicados en sus webs para España en octubre de 2026. Cambian a menudo y dependen del plan: consulta siempre su web antes de decidir.

Restaurantes: TheFork

TheFork (antes ElTenedor) es la plataforma de reservas de restaurantes más extendida en España. Combina un programa de gestión de sala, TheFork Manager, con su aplicación para comensales. El modelo es una suscripción mensual más una tarifa por comensal sentado en las reservas que llegan desde su aplicación; pregunta también qué te cobran por las reservas que entran por tu propia web o tu ficha de Google, porque depende del plan. La aplicación muestra además promociones con descuento que tú decides si ofreces. Pide la tarifa concreta: no la publican de forma abierta.

Peluquerías y estética: Booksy, Treatwell, Fresha

Booksy cobra una suscripción de 34,99 € + IVA al mes, con 8 € + IVA por cada empleado adicional. Su servicio Boost, que te muestra a clientes nuevos, cobra un 30 % del importe de la primera visita de cada cliente que llega por esa vía. Los pagos con tarjeta tienen comisión aparte.

Treatwell publica una comisión del 25 % sobre la reserva de cada cliente nuevo que llega desde su marketplace, sin comisión en las visitas repetidas, y un 2 % sobre los pagos online, además de la suscripción del plan que elijas.

Fresha pasó en 2025 de un modelo gratuito a planes de pago por profesional reservable, y cobra una comisión de alrededor del 20 % de la primera cita de los clientes nuevos que llegan por su marketplace. Sus precios varían por país.

Salud: Doctoralia

Doctoralia es el directorio de referencia para buscar médicos, fisioterapeutas, psicólogos o dentistas. Funciona con suscripciones mensuales para profesionales y centros, que incluyen el perfil destacado, la agenda online y los recordatorios.

Lo que pagas a una plataforma no es sólo la cuota: es la comisión de cada cliente nuevo, la de los pagos y, sobre todo, que el cliente aprende a reservar en la plataforma, donde también ve a tu competencia.

Opción 2: herramientas de reservas sin escaparate

Son programas que te dan una agenda y una página de reservas que enlazas desde tu web, tu ficha de Google o Instagram. No te traen clientes nuevos, pero tampoco cobran comisión por ellos. Son la opción más barata para empezar.

Calendly

Pensado para reuniones y citas individuales. El plan gratuito permite un tipo de cita; el plan Standard cuesta unos 10 $ por usuario al mes con facturación anual y permite cobrar por adelantado con Stripe o PayPal. Va bien para consultas, asesorías o una sola persona con agenda propia; se queda corto para un local con varios profesionales y servicios.

SimplyBook.me

Pensado para negocios de servicios con varios profesionales. Tiene un plan gratuito con hasta 50 reservas al mes y planes de pago desde unos 12-14 $ al mes, que suben según el número de reservas mensuales. Incluye recordatorios, cobro por adelantado y un widget para insertar en tu web.

Páginas de citas de Google Calendar

Si ya usas Google Calendar, puedes crear una página de reservas que muestra tus huecos libres y crea la cita en tu calendario. Con una cuenta personal es gratis en su versión básica. Las funciones premium, como cobrar las citas por adelantado con Stripe, requieren un plan de pago de Google Workspace. Google no cobra comisión sobre esos pagos; sí la cobra Stripe.

Opción 3: reservas integradas en tu propia web

El sistema de reservas forma parte de tu web: el cliente elige servicio, día y hora sin salir de ella, tú recibes un aviso por correo y los datos se guardan donde tú decides. Puede ser un plugin dentro de un gestor de contenidos o un desarrollo a medida.

Ventajas: no hay comisión por reserva, la marca es la tuya de principio a fin, los datos de los clientes son tuyos y puedes adaptarlo a cómo funciona de verdad tu negocio. Inconvenientes: cuesta más al principio, alguien tiene que mantenerlo y no tiene escaparate: los clientes tienen que llegar a tu web por Google, redes o recomendación.

Como referencia, en AMG Design el paquete «Web con reservas» —web con reservas o citas online y aviso por correo— cuesta 1.200 € + IVA, y el mantenimiento 25 € al mes. Las guías sobre cuánto cuesta una web y sobre mantenimiento explican qué entra en cada concepto.

Comparación de las tres opciones

Ninguna gana en todo. La tabla resume en qué se diferencian para un negocio local típico.

Plataforma con escaparateHerramienta de reservasSistema en tu web
Coste fijoSuscripción mensual, según plan y empleadosGratis o pocas decenas de euros al mesInversión inicial y mantenimiento
Comisión por reservaSí, por cliente nuevo o por comensalNo (sólo la del cobro con tarjeta)No (sólo la del cobro con tarjeta)
Clientes nuevosSí, es su principal valorNoNo, depende de tu visibilidad
Quién tiene la relación con el clienteLa plataforma, que también le muestra a tu competenciaTú, con los datos en la herramientaTú
Datos de los clientesEn la plataforma; exportarlos depende de sus condicionesEn la herramienta, normalmente exportablesDonde tú decidas
Si dejas de pagarPierdes el perfil, las reseñas y a menudo el historialPierdes la herramienta; puedes exportarSigue siendo tuyo
Adaptación a tu negocioLa que permita la plataformaMediaTotal

Muchos negocios combinan: la plataforma para captar clientes nuevos y su propia web o herramienta para que los habituales reserven sin comisión. Si lo haces, la agenda tiene que ser una sola, o acabarás con dos reservas a la misma hora.

Reservas desde tu ficha de Google

Mucha gente busca el negocio en Google Maps y quiere reservar desde ahí. El Perfil de Empresa de Google ofrece dos caminos.

Enlace de reserva propio

Desde la sección de reservas de tu ficha puedes añadir un enlace a tu página de reservas, sea la de tu web o la de tu herramienta. El botón aparece en la ficha y el cliente sale a tu página para reservar. Es gratis y lo controlas tú.

Reserve with Google

Si usas un proveedor de reservas asociado con Google, la reserva se hace sin salir de Google. Lo activas desde la sección de reservas de la ficha eligiendo tu proveedor; Google indica que puede tardar alrededor de una semana en aparecer. Depende de la categoría del negocio y del país, y el coste lo pone el proveedor, no Google: algunos cobran por reserva o por comensal también en las que llegan por esta vía.

Si tienes varios proveedores conectados, revisa cuál aparece en tu ficha: un enlace antiguo a una herramienta que ya no usas es una fuente de reservas perdidas.

Plantones: recordatorios, señal y política de cancelación

Un cliente que no se presenta deja un hueco que nadie paga. Hay tres herramientas, de menos a más exigente para el cliente.

Recordatorios

Un correo o un SMS 24 horas antes con un enlace para cancelar o cambiar la cita es lo más eficaz y lo que menos molesta. El recordatorio de una cita que el cliente ha pedido no es publicidad: se apoya en la ejecución del contrato y no necesita consentimiento aparte. Si en el mismo mensaje metes una oferta, ya es comunicación comercial y la LSSI exige consentimiento previo o que sea un cliente con productos o servicios similares, con opción de darse de baja.

Señal o pago por adelantado

Cobrar una parte al reservar filtra mucho las reservas que no van en serio. Tiene sentido en reservas de grupo, menús cerrados, tratamientos largos o talleres con aforo. El cobro tiene que hacerlo una pasarela de pago o la propia herramienta: nunca guardes números de tarjeta en tu web ni en una hoja de cálculo. Una variante menos agresiva es registrar la tarjeta en garantía y cobrar sólo si el cliente no viene o cancela tarde.

Lo que tiene que cumplir tu política de cancelación

Si cobras algo por adelantado, la reserva pasa a ser un contrato a distancia con un consumidor, y entra la normativa de consumo. Las reglas prácticas:

  • Informar antes del pago, de forma visible y no escondida en unas condiciones: cuánto se cobra, hasta cuándo se puede cancelar sin coste y qué pasa si no vienes.
  • Que la penalización sea proporcionada: la ley de consumidores considera abusivas las indemnizaciones desproporcionadamente altas. Quedarte con una señal razonable por un plantón es defendible; cobrar el doble del servicio, no.
  • Saber si existe derecho de desistimiento. Las reservas de restaurante y las actividades de ocio con fecha concreta están exceptuadas del derecho de 14 días, pero hay que decirlo antes del pago. Otros servicios, como un tratamiento, no están en esa lista: si la cita es dentro de los 14 días, el cliente tiene que aceptar expresamente que se preste antes de que acabe el plazo.
  • Confirmar la reserva por correo con las condiciones, para que el cliente las tenga por escrito.

Las reglas de desistimiento y cláusulas abusivas son de la normativa de consumidores (TRLGDCU). Si vas a cobrar penalizaciones, la guía sobre lo legal mínimo de una web de negocio lo explica con más detalle, y conviene que un profesional revise tu texto.

Protección de datos en las reservas

Cada reserva recoge datos personales: nombre, teléfono, correo y a veces más. Se aplican el RGPD y la LOPDGDD, igual que en un formulario de contacto, con algunas particularidades.

  • Pide sólo lo necesario para gestionar la reserva: nombre, teléfono o correo, día, hora y servicio. Ni DNI ni fecha de nacimiento.
  • Pon la primera capa de información junto al botón de reservar: quién es el responsable, para qué se usan los datos, los derechos y el enlace a la política de privacidad.
  • La base para tratar los datos es la propia reserva. Si quieres usarlos para publicidad, añade una casilla aparte, sin marcar y que no sea obligatoria para reservar.
  • La herramienta o plataforma de reservas es encargada del tratamiento: acepta su acuerdo de tratamiento de datos y nómbrala en tu política de privacidad, con el país donde guarda los datos.
  • Ojo con los campos de «observaciones» o «motivo de la consulta» en clínicas, fisioterapia o estética: lo que el cliente escribe ahí puede ser un dato de salud. Si no lo necesitas antes de la cita, no lo pidas.
  • Fija cuánto tiempo guardas el historial de reservas y bórralo cuando ya no lo necesites.

Cómo montarlo, paso a paso

El orden importa: si empiezas por la herramienta y luego decides cómo funciona tu agenda, la herramienta acaba decidiendo por ti.

  • Define tus servicios con su duración real y su precio final con IVA, y qué profesional hace cada uno.
  • Fija las reglas: con cuánta antelación se puede reservar, hasta cuándo se puede cancelar, margen entre citas y número máximo de reservas por franja.
  • Decide la política de plantones: sólo recordatorios, señal o tarjeta en garantía, y escríbela en dos o tres frases claras.
  • Elige la opción (plataforma, herramienta o tu web) con la tabla de arriba, y prueba el periodo gratuito con tu agenda real durante una semana.
  • Prepara el correo de confirmación y el recordatorio con dirección, cómo llegar, condiciones de cancelación y enlace para cambiar la cita.
  • Añade la primera capa de privacidad, actualiza tu política y acepta el acuerdo de tratamiento de la herramienta.
  • Pon el botón de reservar donde se ve: cabecera de la web en el móvil, ficha de Google, biografía de Instagram y firma del correo.
  • Haz tú una reserva completa desde el móvil, con datos de prueba, y cancélala, para ver lo que ve tu cliente.

Errores que conviene evitar

La mayoría de los problemas con las reservas online no son técnicos, sino de organización.

  • Tener dos agendas separadas (la libreta y la online, o dos plataformas sin sincronizar) y acabar con dos clientes a la misma hora.
  • Poner duraciones optimistas: si un tinte dura dos horas, reservar 90 minutos retrasa toda la tarde.
  • Pedir demasiados datos o registrarse con contraseña antes de reservar. Cada campo de más es gente que abandona.
  • Cobrar señal sin haber explicado antes las condiciones, o explicarlas sólo en una página de condiciones generales que nadie abre.
  • No responder a las solicitudes de cita que tienes que confirmar tú. Una solicitud sin respuesta en 24 horas es un cliente que llama a otro.
  • Elegir una plataforma sin mirar cómo exportar tus clientes si un día te quieres ir.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta poner reservas online en mi negocio?

Desde cero euros con el plan gratuito de una herramienta como SimplyBook.me o las páginas de citas de Google Calendar, hasta varias decenas de euros al mes más comisiones con una plataforma como Booksy, Treatwell o TheFork. Un sistema integrado en tu propia web tiene un coste inicial y un mantenimiento, pero no comisiones por reserva.

¿Puedo cobrar a un cliente que no se presenta a su cita?

Sí, si se lo has informado de forma clara antes de reservar y la cantidad es proporcionada, normalmente con una señal o una tarjeta en garantía. Sin información previa, el cobro es difícil de defender. Confirma las condiciones por escrito en el correo de la reserva.

¿Qué comisión cobra Treatwell o Booksy por cliente?

En octubre de 2026, Treatwell publica para España un 25 % sobre la reserva de cada cliente nuevo de su marketplace y 0 % en las repetidas. Booksy cobra un 30 % de la primera visita de los clientes que llegan por su servicio Boost, además de su suscripción. Las condiciones cambian: compruébalas en su web.

¿Cómo añado un botón de reservar en Google Maps?

Desde la sección de reservas de tu Perfil de Empresa puedes añadir un enlace a tu página de reservas, o elegir un proveedor asociado de Reserve with Google para que la reserva se haga dentro de Google. El enlace propio es gratis; con un proveedor, el coste depende de él.

¿Necesito consentimiento para enviar recordatorios de cita por SMS o WhatsApp?

No para el recordatorio en sí: se basa en la cita que el cliente ha pedido. Sí necesitas consentimiento, o una relación previa con opción de baja, si en ese mensaje incluyes ofertas o promociones. Informa en la política de privacidad de que usas ese canal y de qué proveedor lo envía.

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