Estrategia

Qué tiene que tener la web de un negocio local (con checklist)

Actualizada el · 13 min de lectura · Alejandro Muñoz, AMG Design

La web de un negocio local tiene un trabajo concreto: que quien llega sepa en pocos segundos qué haces, dónde estás y cómo contactarte, y que se fíe lo bastante como para hacerlo. Casi todas las visitas llegan desde un móvil, muchas desde Google Maps, y con prisa. Esta guía repasa qué tiene que haber, cómo ordenarlo según tu tipo de negocio y qué sobra, con una lista para comprobar antes de publicar.

La primera pantalla: qué, dónde y cómo

Lo que se ve en el móvil sin desplazarse es lo único que lee todo el mundo. Tiene que contestar tres preguntas: qué es esto, dónde está y cómo contacto. «Taller mecánico en Usera · Revisiones y ITV · Llamar» funciona. «Bienvenidos a nuestra web» no dice nada y ocupa el sitio más valioso de la página.

No hace falta un diseño elaborado. Hace falta que el nombre del negocio, una frase que diga a qué te dedicas y en qué zona, y un botón de contacto quepan en esa primera pantalla de un móvil normal, sin que una foto enorme los empuje hacia abajo.

La frase principal

Es el titular de la página. Escríbela como la buscaría un cliente: el servicio y el barrio o la ciudad. «Peluquería y color en Chamberí», «Fisioterapia deportiva en Arganzuela», «Cerrajero 24 horas en Alcalá de Henares». Debajo, una línea que concrete: el horario («Abierto de lunes a sábado»), un dato diferencial verificable («Sin cita previa por las mañanas») o el precio de entrada («Corte desde 18 €»).

Un botón principal, no cinco

Decide cuál es la acción que más te interesa y ponla como botón destacado: «Llamar», «Reservar cita», «Pedir presupuesto por WhatsApp» o «Cómo llegar». Puede haber una segunda opción más discreta, pero si pones cinco botones iguales, el visitante no sabe cuál pulsar. En el móvil, ese botón conviene que siga visible al desplazarse, por ejemplo en una barra fija abajo.

Cómo ordenar la web según tu tipo de negocio

Un negocio local no necesita veinte páginas. Con una sola página bien ordenada se cubre lo básico; si ofreces varios servicios distintos, una página por servicio ayuda a que cada uno se entienda y a que Google lo encuentre (la guía de SEO local lo explica). Lo que cambia de un sector a otro es qué busca primero el cliente y qué botón tiene que tener a mano.

NegocioLo que el cliente busca primeroSecciones mínimasBotón principal
Restaurante o barCarta con precios, horario de cocina, si hay mesaCarta, horario, reservas, ubicación, fotos de platos y salaReservar o llamar
Peluquería o estéticaServicios con precio, cuándo hay huecoServicios y tarifas, equipo, galería de trabajos, horarioPedir cita
Clínica o consultaQué tratáis, quién atiende, si cubre su seguroTratamientos, profesionales, seguros o tarifas, primera visitaPedir cita
Taller u oficioSi arreglas lo suyo, cuánto cuesta, cuándoServicios, precios orientativos, zona que cubres, plazosLlamar o presupuesto por WhatsApp
Tienda de barrioSi tienes lo que busca, horario, cómo llegarQué vendes, encargos o envíos, horario, ubicaciónCómo llegar o WhatsApp

Restaurante o bar

La carta en texto en la propia web, no en un PDF ni en una foto de la pizarra: el PDF obliga a descargar y ampliar en el móvil, y Google no lee bien una foto. Con precios y con los alérgenos indicados. La información de alérgenos es obligatoria para los alimentos que sirves (Reglamento (UE) 1169/2011); publicarla también en la web ahorra llamadas y genera confianza. Añade el horario de cocina si no coincide con el de apertura, si aceptas grupos y cómo reservar.

Peluquería, barbería o centro de estética

Lista de servicios con precio y duración aproximada («Corte y peinado, 45 min, 32 €»). Una galería con trabajos reales hechos en tu local, y quién es cada profesional si los clientes eligen con quién ir. Si usas una herramienta de reservas, el botón «Pedir cita» debe llevar directamente al calendario, sin pasos intermedios.

Clínica, consulta o centro de fisioterapia

Cada tratamiento explicado en lenguaje normal: para qué sirve, cuánto dura la sesión y qué pasa en la primera visita. Los profesionales con nombre, foto, titulación y número de colegiado. Si trabajas con aseguradoras, dilo con nombres. Si eres un centro sanitario, en la Comunidad de Madrid y en la mayoría de comunidades la publicidad debe incluir el número de registro sanitario; confírmalo con tu colegio profesional o la consejería de sanidad.

Taller, reformas u oficios

Qué trabajos haces y cuáles no, en qué zona te desplazas y los precios orientativos de los trabajos más habituales («Cambio de aceite y filtro desde 69 €», «Desplazamiento en Madrid capital: 30 €»). Para presupuestos, deja que el cliente mande fotos por WhatsApp: es lo más cómodo para los dos.

Tienda de barrio

No necesitas una tienda online para vender más. Basta con dejar claro qué tipo de productos tienes, si haces encargos, si reservas o envías a domicilio, y el horario. Una foto del escaparate ayuda a que te reconozcan desde la acera.

Contacto: que cueste un solo toque

Cada paso extra para contactar pierde clientes. El objetivo es que desde el móvil se pueda llamar, escribir o abrir la ruta con un solo toque, y que esos datos estén en texto real, no dentro de una imagen o un logotipo.

Teléfono que se pulsa

El número tiene que estar enlazado para que al tocarlo el móvil marque. Escríbelo con prefijo internacional en el enlace (+34) y legible en pantalla («912 345 678»). Ponlo arriba, en la sección de contacto y en el pie.

WhatsApp

WhatsApp ofrece enlaces de «clic para chatear» con el formato wa.me seguido del número completo con prefijo de país y sin espacios, ceros iniciales ni guiones (por ejemplo, wa.me/34600000000). Se puede añadir un mensaje predefinido para que el cliente sólo tenga que enviarlo, del tipo «Hola, quería pedir cita». Ponlo sólo si lo atiendes de verdad y di cuándo contestas («Respondemos en horario de apertura»).

Mapa y cómo llegar

Un mapa incrustado o, más ligero, un botón «Cómo llegar» que abra la ruta en la aplicación de mapas del móvil. Añade lo que el mapa no dice: la estación de metro o parada de autobús más cercana, si hay aparcamiento, si la entrada es por un portal o un patio, si el local es accesible en silla de ruedas.

Formulario corto

Si pones formulario, que pida lo mínimo: nombre, teléfono o correo y un mensaje. Cada campo de más reduce los envíos. Comprueba que los mensajes llegan de verdad y no acaban en spam, y responde rápido: un formulario sin respuesta es peor que no tenerlo. Un formulario recoge datos personales, así que necesita la información de privacidad correspondiente (la guía de requisitos legales lo detalla).

La dirección, el teléfono y el nombre del negocio deben estar escritos exactamente igual en la web, en tu ficha de Google y en los directorios. Las diferencias confunden a los clientes y a los buscadores.

Horario y precios: lo que más se busca

El horario es de lo primero que se consulta y de lo que más se descuida. Ponlo completo, día por día, y mantenlo al día: cierres de agosto, festivos locales, cambios de horario de verano. Si la web dice que abres y el cliente encuentra la persiana bajada, la próxima vez no vuelve. Si tu horario cambia a menudo, enlaza a tu ficha de Google como referencia actualizada y actualiza las dos a la vez.

Los precios son lo que más se busca y lo que más se esconde. No hace falta publicar una tarifa cerrada si tu trabajo depende de cada caso; sirven los precios «desde», las horquillas («Entre 80 y 120 € según el largo») o un ejemplo de trabajo típico con su precio. Mostrar precios filtra consultas que no van a ninguna parte y transmite que no hay sorpresas. Indica si llevan IVA incluido: si vendes a particulares, el precio que muestres debe ser el final, con impuestos.

Fotos reales, no de banco de imágenes

La gente reconoce enseguida una foto de banco: oficinas impecables, sonrisas perfectas, personas que no trabajan allí. Transmite lo contrario de lo que buscas. Las fotos reales, aunque sean sencillas, dicen que el negocio existe y cómo es.

  • La fachada desde la acera, para que te reconozcan al llegar.
  • El interior, ordenado y con luz natural.
  • El equipo trabajando, con su permiso.
  • Tu trabajo: platos, cortes, reparaciones, antes y después cuando tenga sentido y el cliente lo autorice.
  • Un móvil reciente basta: luz de día, sin zoom digital, sin filtros fuertes y con la lente limpia.
  • Antes de subirlas, redúcelas de tamaño: una foto de 5 MB tal como sale del móvil ralentiza la página (la guía sobre webs rápidas en el móvil explica cómo).

Señales de confianza

Quien no te conoce busca motivos para fiarse. No hace falta inventarlos, basta con enseñar los que tienes.

  • Quién está detrás: un nombre, una cara y dos líneas sobre ti generan más confianza que un logotipo.
  • Reseñas reales: un enlace a tus reseñas de Google o una selección con el nombre de pila del cliente. Nunca reseñas inventadas: además de engañar al cliente, es una práctica prohibida por la normativa de consumo.
  • Titulaciones, colegiación, carnés profesionales o autorizaciones que tu oficio exige (instalador autorizado, por ejemplo), con su número cuando lo tenga.
  • Datos verificables: desde qué año está abierto el local, garantías que ofreces, cómo funcionan las devoluciones o los cambios.
  • Los datos de empresa y el aviso legal en el pie: razón social o nombre, NIF y dirección. Una web sin ellos parece de paso.

Cómo escribir los textos

Escribe como hablas con un cliente en el mostrador. Frases cortas, la información concreta primero, sin palabras que no aporten. Cada frase debería contestar algo que alguien pregunta. Algunos ejemplos de antes y después, genéricos:

  • Antes: «Somos una empresa líder comprometida con la excelencia y la satisfacción del cliente». Después: «Reparamos calderas de gas en Carabanchel y Latina. Vamos en el día si llamas antes de las 12».
  • Antes: «Ofrecemos una amplia gama de servicios de belleza». Después: «Manicura semipermanente 25 €, pedicura 30 €, depilación con cera desde 8 €».
  • Antes: «Contacte con nosotros para más información». Después: «Escríbenos por WhatsApp con una foto y te damos precio el mismo día».
  • Antes: «Disponemos de unas modernas instalaciones». Después: «Tres cabinas individuales, sala de espera y acceso sin escalones desde la calle».
  • Antes: «Horario flexible». Después: «De lunes a viernes de 9:00 a 20:00, sábados de 10:00 a 14:00».

Si una frase serviría igual para cualquier otro negocio de tu sector, no está diciendo nada. Sustitúyela por un dato tuyo.

Accesibilidad básica

Una web accesible la puede usar quien ve mal, quien usa un lector de pantalla o quien está en la calle con el sol de frente. La mayor parte se consigue con decisiones sencillas, recogidas en las pautas WCAG del W3C, la referencia internacional:

  • Contraste suficiente entre texto y fondo: las WCAG piden al menos 4,5 a 1 para el texto normal. Gris claro sobre blanco no se lee en la calle.
  • Texto de tamaño cómodo en el móvil y que se pueda ampliar sin romper la página.
  • Botones y enlaces grandes, con espacio entre ellos para no pulsar el que no es.
  • Texto alternativo en las imágenes que aportan información («Fachada del local, entrada junto a la farmacia»).
  • Información importante en texto, no dentro de imágenes: horarios, precios, la carta.
  • Enlaces que dicen adónde llevan («Ver la carta») en lugar de «Pincha aquí».
  • Formularios con etiquetas visibles en cada campo y mensajes de error que expliquen qué falta.

Lo que sobra

Muchas webs de negocio fallan más por lo que les sobra que por lo que les falta. Antes de añadir algo, pregúntate si ayuda a que el cliente contacte.

  • Carruseles de portada: ralentizan la carga, distraen y casi nadie pasa de la primera imagen.
  • Ventanas emergentes nada más entrar, salvo el aviso de cookies si lo necesitas.
  • Música o vídeo que arranca solo.
  • «Bienvenidos a nuestra web» y otras frases que ocupan sitio sin informar.
  • Fotos de banco de imágenes con gente que no trabaja allí.
  • Un blog abandonado con la última entrada de hace tres años: transmite que el negocio está igual.
  • Secciones vacías «en construcción» y enlaces a redes sociales que no actualizas.
  • Contadores de visitas, animaciones al desplazarse y efectos que no aportan información.

Checklist antes de publicar

Repasa esta lista con la web abierta en tu móvil, no en el ordenador:

  • La primera pantalla dice qué haces, dónde y tiene un botón de contacto.
  • El teléfono marca al tocarlo y el enlace de WhatsApp abre el chat con tu número.
  • La dirección abre la ruta en el mapa y se explica cómo llegar.
  • El horario está completo y al día, con festivos y vacaciones.
  • Hay precios o precios orientativos, con el IVA aclarado.
  • Las fotos son reales y la página carga rápido con datos móviles.
  • Nombre, dirección y teléfono coinciden con la ficha de Google.
  • El formulario llega a tu correo; envía uno de prueba.
  • Aviso legal, política de privacidad y, si usas cookies no técnicas, el aviso de cookies.
  • Cada página tiene un título que dice qué es y dónde («Peluquería en Chamberí · Nombre»).
  • No hay textos de relleno, enlaces rotos ni secciones vacías.

La prueba final

Pide a alguien que no conozca tu negocio que abra la web en su móvil y, sin ayuda, te diga a qué te dedicas, cuánto costaría lo que quiere y cómo te contactaría. Si duda en alguna de las tres, ahí está lo que hay que cambiar. Repite la prueba cada vez que hagas cambios importantes.

En la portada de AMG Design hay tres webs de muestra —una clínica, una academia y un taller ficticios— hechas siguiendo esta lista, por si quieres ver cómo queda aplicada.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas páginas necesita la web de un negocio local?

Con una sola página bien ordenada se cubre lo básico: qué haces, precios, fotos, horario, ubicación y contacto. Si ofreces servicios muy distintos, compensa una página por servicio, normalmente entre tres y seis en total. Más páginas sólo tienen sentido si cada una contesta algo que alguien busca.

¿Tengo que poner precios en mi web?

No es obligatorio publicar tarifas, pero sí recomendable. Si tu trabajo varía mucho, usa precios «desde» o una horquilla con ejemplos. Si los muestras y vendes a particulares, el precio indicado debe ser el final, con IVA incluido.

¿Es mejor poner un formulario o un botón de WhatsApp?

Depende de cómo atiendes. WhatsApp es más rápido para el cliente y permite mandar fotos, pero sólo si lo contestas a menudo. El formulario sirve para consultas que no corren prisa. Muchos negocios ponen los dos, con el que más usan como botón principal.

¿Puedo usar fotos de internet en mi web?

Sólo si tienes licencia para usarlas: una foto encontrada en Google tiene derechos de autor. Las fotos de bancos de imágenes con licencia son legales, pero no enseñan tu negocio. Para lo que importa (local, equipo, trabajos) usa fotos tuyas.

¿Necesito la carta del restaurante en PDF?

Es mejor tenerla en texto dentro de la web: se lee bien en el móvil, se actualiza fácilmente y Google la entiende. Si quieres ofrecer también un PDF para descargar o imprimir, ponlo como opción adicional, no como única forma de ver la carta.

¿Una web sustituye a la ficha de Google?

No, se complementan. La ficha es lo que aparece en Maps y en el bloque de resultados locales; la web es donde el cliente amplía la información y decide. Las dos deben tener los mismos datos y enlazarse entre sí.

Fuentes

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